sábado, 22 de agosto de 2009




Insignificante

como un lunar pequeño

en una espalda constelada.


Sin significado

como la lágrima

que se escapa de un bostezo.


Breve

como se pestañea ante el reflejo

de un cristal roto.


Al alcance

como la lluvia cuando cae.


El verano aparece

y nutre de pequeñas presas deliciosas

las calles

las noches y

las puertas traseras de cualquier vida

que se preste a perderse fugazmente

en el apetitoso mundo

del cuerpo ajeno.

5 comentarios:

MâKtü[b] dijo...

El verano nos permite cambiar y olvidarnos de la rutina, entre otras cosas...

Anónimo dijo...

ge-ni-al.

Chousa da Alcandra dijo...

Fermoso perderse, incluso pola porta traseira de algunha vida apetitosa...

Fermosas palabras ben cosidas á mensaxe.

Un bico dende a Chousa no verán que fuxe.

Cannán dijo...

Soy fanática de un cuerpo ageno que no he tocado...

L. Celeiro dijo...

Breve pero intenso, me ha gustado.

Creo que deberíamos discurtir algún día seriamente eso de tu "derechismo" crónico (desde mi posición totalmente radical y utópica, se entiende)

Besos y me ha gustado verte en Coruña aunque no teníamos tiempo de charlar con calma.