
A veces no sabemos explicarnos,
manifestar el cómo
y mucho menos el porqué.
Nos pasa a todos.
Es un espacio de lucidez indescifrable
en el que se nos enroscan las palabras
en el que se enredan las visiones
los delirios y los deseos.
Pero no sabemos explicarlo,
no podemos ponerle nombre
ni imaginarle forma.
Nos pasa en el amor
en el desamor.
También en la búsqueda de nuestro camino.
Nos pasa
en los claroscuros de las etapas intranquilas.
En las arenas movedizas del crecimiento.
Pero pienso
que todo lo que se remueve
todo lo que se retuerce
se agranda,
se sabe,
se crece.
Y aunque a veces duele
duele, duele
y a veces pica
y otras muerde.
... En la habitación propia
cuando se nos da la vuelta el día
en esa intimidad completa del pensamiento,
justito antes del viaje
del sueño...
ahí
ahí
... se nos descubre el sentido
el valor...
ahí encontramos la puerta.
Y después,
detrás de esa puerta
está la palabra que buscábamos.
La llave secreta de los secretos
que cada uno tiene sobre sí mismo
incluso para uno mismo.