viernes, 8 de enero de 2010

Carta a un amor de juguete

Foto: Un Tac. Ribadeo 2009.

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Ojalá te amara para ser capaz de pedirte locuras, para escribirte versos tarados y dejártelos en el bolsillo de la chaqueta.

Ojalá sintiera debilidad y absoluta predilección por tus manos y así estremecerme, electrocutarme entre caricias en una cama nuestra. En una cama sin visiones de orgasmos vertiginosos entre otros brazos.

Yo querría enamorarme perdidamente de ti por cómo me miras, por cómo me tocas y me saboreas. Porque nunca nadie me hizo sentirme jamás tan hermosa.

Ojalá pudiera apretar un botón que hiciera que mi cuerpo sólo te buscara a ti, que mis labios sólo esperaran tu saliva. Me gustaría poder estarme quieta a tu lado sin salir corriendo a la calle a jugar cuando escampa.

Si te amara podría no cansarme de tus ojos desmayados cuando te hago el amor. Si te amara podríamos fundar un imperio de sueños y palabras, un taller de historias, una vida en calma y en constante movimiento.

Pero creo que no es posible. Cuando estamos juntos después de hacerlo siempre miro hacia la ventana, me muerdo el labio inferior... y espío, de soslayo, el reloj.




5 comentarios:

Chousa da Alcandra dijo...

Soñar de xeito imperioso tamén é fundar imperios de soños.
Algo hai nesa historia que engancha á protagonista. Non necesariamente ha ser física ou química; tamén pode ser...puro soño!.

Un bico

iriana dijo...

Enamorarse no es más que anular tu propia esencia, para dársela a otra persona a cambio de un gesto cómplice, es dolor, necesidad de la otra persona como si fuera una droga.
Cuando piensas que eres incapaz de enamorarte, cuando no lo buscabas, ocurre, sin querer, sin darte cuenta, y cuando quieres dejar de sentir no puedes, y empiezas, al contrario que la protagonista de tu historia, a no querer sentir esa debilidad y esa predilección absoluta por sus manos, a no querer que tus labios sólo esperen su saliva... Es mejor soñar, que anhelar...

Dice Benedetti: "Cuando esta virgen era prostituta soñaba con casarse y zurcir calcetines, pero desde que quiso ser simplemente virgen, y consiguió rutinas y marido, añora aquellas noches lluviosas y sin clientes, en que tendida en el colchón de todos, soñaba con casarse y zurcir calcetines"

Un bikiño pekeña

Borja F. Caamaño dijo...

Creo que, la verdad, al final eso de enamorarse no es tan bueno ni positivo...

... cuando se acaba sólo queda el Vacío.

Un fuerte abrazo desde el Otro Lado.

P.D. Feliz Año.

silbelf dijo...

Que duro...

Mels dijo...

No sé que es mejor, enamorarse o mirar el reloj...

Saludos Tamara, siempre pasándome por aquí...