domingo, 7 de septiembre de 2008


Vacías las cuencas de mis ojos,

como vacíos los ayeres,

como vacíos los mañanas.


Desgarrados los recuerdos

esta noche

sólo busco

una palabra cierta que me rescate.


Un destino.


Un sentido para cada paso dado,

para cada aliento perdido,

para el alma vendida y

las sienes rotas.


Me escuchas,

sé que me escuchas cuando

te escribo,

como me miras cuando

te beso.


Te llega hoy un alarido

desordenado, desconcertado

herido

que dice:

"cómo duele la vida,

el zarpazo,

el tiempo perdido.

Cómo duele la vida,

abrázame esta noche

y se acabe este pensamiento"

6 comentarios:

Anónimo dijo...

Un triste verán? Iso parece.

Arianrod

Galeguiña dijo...

Non amigo, unha sensación. Nada ou pouco que ver coa realidade ou co que teña vivido.

Un vampiro, os que escrebemos pouco ou moito, ben ou mal...os que escrebemos...somos vampiros do que vemos.

Anónimo dijo...

Certo. Xa mo dixeches doutra ocasión. Parabéns, entón, pola "transfusión".

Arianrod

Anónimo dijo...

que se acabe, que se acabe...
que los zarpazos son parte de las cicatrices que nos elaboran una circunstancia

Adrian Fernandez Pascual dijo...

gracias por agregarme yo tb te agregue

Adrian Fernandez Pascual dijo...

ah¡ muy bueno tu blog